Pasantía en Tada, Ram Rogaler

octubre 25, 2018

Ram es un chico de 17 años, amante de la fotografía, con el cual tuvimos la oportunidad de compartir nuestros conocimientos en zapatería y abrir las puertas de nuestro taller para que pudiese realizar su pasantía. Acá les dejamos su historia y experiencia dentro de Tada:

En mi colegio, como parte formativa, debemos realizar una pasantía cada año. Esta pasantía consiste en trabajar en algún lugar durante dos semanas con el motivo de tener experiencias laborales, cada año la temática es diferente, esta vez la exigencia era que trabajáramos manufacturando. Con la ayuda de mi profesora Fran Niemeyer pude ponerme en contacto con Bárbara, la creadora de Tada Zapatos, quien aceptó feliz recibirme para trabajar durante dos semanas en su taller de zapatos.

Conocí a Bárbara un día antes de ir a trabajar por primera vez, yo no tenía la más mínima idea de cómo es el proceso de construcción de un zapato, tampoco me podía imaginar que el diseño no fuera hecho de esa manera solo por estética. Me explicó los conceptos con los que trabaja Tada: la importancia de la formación del pie durante los primeros años de vida y la manera en que se  puede dañar este proceso si es que el niño utiliza zapatos inadecuados a temprana edad. También me contó que el nombre de su zapatería viene de la posición Tadásana, primera postura del yoga que en sanscrito significa pararse bien.

Al día siguiente fui por primera vez a trabajar al taller de la zapatería. Bárbara me presentó al Equipo Tada  y las diferentes fases del proceso de producción. Todos eran maestros en lo que hacían, como me daría cuenta en los próximos días. El cortador,  como dice su labor, corta el cuero con la forma adecuada, en la etapa de aparado se une  cada pieza de cuero  con ayuda de una máquina dando forma a la capellada. Los maestros de armado se encargan de que el que el zapato tome su forma final uniéndose todas sus partes. Por último,en envase y control de calidad, se empaqueta el calzado dejándolo listo para la venta. El oficio de la zapatería requiere de mucha habilidad y conocimiento, no es un trabajo simple.

Comencé trabajando en el proceso de armado. Al contrario de lo que esperaba, fueron acogedores conmigo e incluso mostraron entusiasmo por enseñarme el oficio que dominan tan bien. Durante la primera semana efectué tareas simples como pegar plantas o cortarlas, desplazar hormas de un lado para otro o ayudar aen la etapa de envase y control de calidad  con la limpieza de los zapatos. Tuve la instancia de observar la manera en que se hace el proceso de armado, es mucho más complejo de lo que imaginaba. También acompañé a Bárbara a dejar y retirar stock de las tiendas, fue divertido mirar los zapatos en las tiendas sabiendo todo lo que hay detrás de ellos.

Luego de una semana de trabajo en el taller, me sentí mucho más familiarizado con el oficio, teniendo ya una idea general de cómo es el proceso de construcción del calzado.

En la segunda semana trabajando en Tada zapatos, realicé trabajos similares a los de la primera, aunque ahora ya los dominaba mejor y tuve la oportunidad de efectuar ciertos procesos de armado. Volteé los cueros sobre hormas , pegué plantillas y logré armar mis priemeros zapatos ayudados por los armadores. Es un trabajo que requiere fuerza pero también mucha precisión. Si ellos se demoraban un minuto en dar vuelta un par, a mí me tomaba cinco y aparte ellos revisaban y corregían mi trabajo después de haber terminado. Son muy prolijos en lo que hacen. Independientemente de ello, fui mejorando la técnica de a poco y al final de la semana ya me salía un poco más fácil.

Por otro lado a esta altura los trabajadores ya estaban un poco más familiarizados, y se atrevían a hacer bromas e incluso me apodaron. Yo también me sentí con más confianza y conversamos y compartimos más. Me contaron cosas de sus vidas, e intercambiamos pareceres, lo que me hizo entender mejor con quiénes me estaba relacionando.

Luego de esas semanas trabajando en Tada, me fui con buenos recuerdos, y con nuevos aprendizajes. ¿Cuándo te pones los zapatos cada mañana piensas en que alguien tuvo que diseñar, mandar a hacer la horma, cortar las piezas, unirlas, ponerlas en la horma, dar vuelta y tirar el zapato, pegar la plantilla, coserla, pegar las capas de plantas, pulir la plantilla y limpiar el calzado? (En el caso de los zapatos hechos a mano). Bueno yo ahora lo hago. Antes de la pasantía el zapato era el zapato, ahora es también todo el proceso de construcción que hay detrás.

Por otro lado me di cuenta de que este oficio tan importante se está perdiendo. Los armadores me contaron cómo habían recibido el legado de conocimiento de sus familias y del vecindario en que crecieron en Valparaíso. Hoy en día con la mayor parte del calzado siendo fabricado por máquinas, se ha olvidado el valor del zapato y la belleza en el proceso de su construcción, se ha olvidado la maestría y conocimiento que se requiere para ser un buen zapatero. En Tada me di cuenta de eso y conocí a grandes rasgos este oficio, pude experimentar  algunos de sus procesos.

 

Lo que motiva a Bárbara, Ceo de Tada, a recibir alumnos de colegios Waldorf, es que en ésta pedagogía se contempla dentro de la malla curricular pasantías por distintos oficios, dependiendo el interés de cada alumno y fomentando así las actividades de hacer y de aprender haciendo para valorar. Para ella, como alumna de colegio Waldorf,  es una instancia que le llena el corazón, poder abrir las puertas de su taller y dar a conocer éste trabajo que, como describe Ram no es para nada simple.

 



Fotografia: Ram Rogaler

Fotografia: Ram Rogaler

Para conocer más de Ram y su trabajo fotográfico, puedes visitar su instagram.com/ramrogaler